La marca blanca en la cesta del consumidor de renta alta

13 Feb

Ciudadanos que ganan más de 40.000 euros reducen sus compras

La crisis está calando en todas las clases sociales y niveles de renta, e incluso afecta a los hábitos de consumo de los ciudadanos que cuentan con ingresos elevados, superiores a los 40.000 euros anuales. Según un estudio elaborado por la consultora PwC, el 35% de los ciudadanos que ingresan entre 40.000 y 60.000 euros anuales consume productos de marca blanca, 10 puntos más que antes de la crisis. Una cifra que se incrementa incluso entre los consumidores que ganan hasta 80.000 euros, ya que prácticamente la mitad de los encuestados se reconocen compradores habituales de marca de distribución debido a la crisis.

“Aunque hay muchas rentas que no han perdido poder adquisitivo, la confianza del consumidor está en niveles de finales del 2009, cuando parecía que la economía había tocado fondo”, argumenta Javier Vello, socio responsable de Retail y Consumo de PwC. El Indicador de Confianza del Consumidor se ha deteriorado en este último año un 18% con respecto a los datos de finales del 2009.

El estudio revela los resultados de una encuesta cuantitativa entre 1.000 consumidores de todos los niveles de rentas y, admite Vello, “resulta paradójico el comportamiento de muchos ciudadanos para los que la situación económica no ha empeorado, pero en cambio sí han modificado sus hábitos de compra”. “Los encuestados de niveles de renta alto reconocen que han moderado sus actos de compra o consumo de ocio por prevención y como reacción a un mensaje negativo que ha calado en todos los niveles de ingresos”, señala el socio de PwC.

El estudio evidencia que, aunque las rentas más bajas son las que más sufren la crisis, se ha producido una especie de efecto dominó que arrastra también a los ciudadanos que disfrutan de mayor poder adquisitivo, que ganan entre 40.000 y 80.000 euros y que no han visto reducidos sus ingresos.

Una vez tomada la decisión de reducir sus gastos, este tipo de consumidor ha explorado nuevos establecimientos de compra o de ocio, ha probado productos que antes no le interesaban y, también, muchos han cambiado de marca. “Han probado nuevos productos y establecimientos y no les han disgustado, y a pesar de que muchos aseguran que una vez superada la crisis volverán a sus hábitos previos, otros prevén seguir fieles a los chollos y el low cost”. El estudio determina que el 32% de los consumidores de renta media alta compra en establecimientos de hard discount, cinco puntos más que antes del inicio de la crisis. “Han descubierto el low cost, el hard discount, y compran más productos en promoción que nunca”, afirma Javier Vello. La larga duración de la crisis también está empezando a desgastar categorías de productos considerados de capricho. Entre los consumidores encuestados, un 14,5% ha dejado de consumir platos preparados, un 14% ha hecho lo propio con los licores, un 7% con el chocolate y un 6% con el vino.

Los nuevos hábitos de consumo se han trasladado a casi todos los ámbitos, desde la moda y los complementos o la electrónica de consumo hasta el ocio. En la compra de moda, calzado y complementos, el número de consumidores de rentas altas que compran marcas caras ha pasado del 67% previo a la crisis al 24% en los momentos más críticos. En consecuencia, un 30% de estos consumidores compra hoy marcas baratas, muy por encima del 3% que reconoce haberlo hecho antes de que se agudizara la crisis. “En el textil, se aprecia que los consumidores optan por comprar prendas básicas en establecimientos más baratos”, asegura el socio de PwC. Un 11,5% de los consumidores ha dejado de comprar complementos y un 9% tampoco compra ropa formal o de fiesta. En cuanto al ocio, un 30% de los encuestados con renta del 60.000 a 80.000 euros anuales opta hoy por gastar menos y el 27% ha trasladado su consumo a locales más baratos.

El consumo de pan y de pescado se desplomó en el 2010

El sector de alimentos frescos perecederos se contrajo en 1.300 millones de euros en el 2010, un año en el que los consumidores redujeron sus compras de pescados y mariscos en un 14% y de pan un 11%. De los 1.300 millones menos que ingresó el mercado de productos frescos, un 91% desapareció del sector de alimentación (el consumidor directamente dejó de comprar), mientras que el 5% fue sustituido por congelados y un 4% por otras variedades, según los resultados del estudio de la consultora Kantar Worldpanel presentado esta semana. La evolución de los frescos perecederos arrastró al sector del gran consumo (alimentación, droguería y perfumería) a la baja, de modo que registró la primera caída en volumen desde el inicio de la crisis (–1,1%) y uno de los mayores descensos de los últimos años en términos de valor (–2,8%).

 

Fuente: La Vanguardia

 

Montse García

Marketing y Comunicación integral

@modernmarketing

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