Comunicar en público es una asignatura pendiente de los españoles

11 Sep

Una cosa es hablar, y otra bien distinta, comunicar. Lo primero puede hacerlo cualquiera, pero lo segundo tan sólo está al alcance de quienes saben por qué y para qué se dirigen a otras personas. En palabras del filósofo griego Platón (427-347 antes de Cristo), “el sabio habla porque tiene algo que decir; el tonto, porque tiene que decir algo”.

En España, al contrario que en Estados Unidos, apenas se da importancia a la comunicación en público y no se sabe cómo aprovechar los recursos. Pasearse por un escenario con un micrófono con cierta soltura, ajustarse al tiempo, saber preparar una buena presentación, haberse preparado bien lo que se quiere transmitir y no confiar en la capacidad de improvisación. Son los requisitos mínimos para poder lanzar con éxito un mensaje. Y es una de las asignaturas que suspenden los españoles.

Esta falta de experiencia se debe a que en los años de educación, desde la escuela primaria hasta la universidad, no se hace hincapié en este elemento, es como si en España se fomentaran sólo receptores y no emisores. Y no son sólo los alumnos, porque los profesores y directivos se mueven por las salas tratando de contar algo mientras leen una presentación de power point. Y ya no es sólo en el uso de la palabra, hay que saber controlar y guardar los silencios así como los gestos. Es importante tener en cuenta la comunicación gestual y la estética para que el contenido del mensaje sea más efectivo.

Lo cierto es que sólo el 7% de la comunicación entre dos personas se realiza mediante “las palabras”, según reconocidas investigaciones universitarias. El 38% se transmite a través de “la voz y la forma en la que se habla”, y el 55% restante, por medio del “lenguaje corporal”, que incluye “los gestos, las posturas, el movimiento de los ojos y la respiración”.

Diez consejos para llegar al público:

  1. Vencer el miedo escénico mediante la práctica. Ensayar el discurso y tener confianza en uno mismo resulta fundamental para tener un mayor control propio y de la situación.
  2. Comunicar los mensajes con eficacia. Tienen que ser claros y precisos, que atraigan la atención del público.
  3. El silencio y las pausas son dos elementos que deben de saber controlar porque tienen un gran valor comunicativo.
  4. El material audiovisual, como las presentaciones de power point, son un apoyo a las palabras del emisor (no sólo leerlas). Simplicidad en las diapositivas.
  5. El buen uso de la voz es el elemento fundamental para establecer la comunicación. El tono y la modulación sirven para poder resaltar y enfatizar partes del discurso.
  6. Los gestos, movimientos y demás componentes de la comunicación verbal deben ir acorde con el mensaje oral.
  7. El mensaje debe de estar adaptado al público al que va dirigido.
  8. Saber del tiempo del que se dispone para evitar los discursos interminables y, si hay más ponentes, no pisarles sus intervenciones.
  9. En situaciones de crisis saber manejar los silencios y lanzar mensajes claros.
  10. Para elaborar un buen discurso se ha de tener claro su finalidad y ser redactado de forma clara.

Es muy importante centrarse en el auditorio. Dado que el auditorio se fija más “en la forma que en el contenido”, es recomendable al orador que atienda, observe y detecte las sutiles reacciones del público, de manera que sepa cómo conectar emocionalmente con él.  Es fundamental utilizar el entretenimiento como medio para trasladar el mensaje subyacente, por ello es aconsejable no alargarse más de 45 minutos y utilizar anécdotas, experiencias personales o ejemplos cotidianos para conquistar el interés de los demás.

En orden a transmitir claramente el mensaje, es muy efectivo que el orador comience el discurso diciendo lo que va a decir, luego lo diga y finalmente termine su intervención recordando lo que acaba de decir. Se trata de conectar y convencer a través del discurso para ello hay que hacerlo con la autenticidad -creer en lo que se dice- y el entusiasmo.

Los americanos son muy buenos en discursos políticos o presentaciones empresariales. Cito 2 ejemplos: Barack Obama y Steve Jobs. Obama, ha sabido conectar con la necesidad de confianza y esperanza que reside en gran parte de los ciudadanos americanos, necesitados de un cambio en la forma de liderar ese país. Todos conocemos su ya famoso “Yes we can!”.

¿Y Steve Jobs?. Lo detallo en el próximo post con algunos videos ilustrativos.

Fuente parcial: Redacción negocios.com

Más información sobre el tema: http://elartedepresentar.com/

Montse García

Marketing y Comunicación integral

@modernmarketing

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