Algunos motivos para cambiar de trabajo

15 Ago

En ocasiones, cambiar de trabajo puede resultar beneficioso, sobre todo si la otra compañía te ofrece mejores condiciones, sueldo o posibilidades de ascenso. Sin embargo, hay circunstancias donde no se puede tomar con facilidad dicha decisión y donde se debe sopesar mucho los pros y los contras existentes para luego no arrepentirse de ello.

Los cambios siempre producen cierta inquietud, porque uno ante lo nuevo siente menos control. Por eso, mucha gente ante esta circunstancia cumple al pie de la letra aquello de “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Esto les limita, y les priva de la posibilidad de vivir experiencias nuevas y enriquecedoras, ya que no están dispuestos a pagar el peaje de la incertidumbre inicial.

Si esta resistencia la aplicamos al mundo laboral, es un porcentaje significativo la cantidad de personas que, necesitando y deseando un cambio en su ocupación profesional, postergan y evitan dar el paso, colocándose en una resignada actitud de “qué se le va a hacer, no va a haber nada mejor”, que con mala suerte para algunos puede mantenerles durante años sumisamente en el mismo sitio.

La pereza, la habituación a la rutina, el miedo a no encontrar algo mejor, el estrés del cambio, son sólo algunas de las excusas que atan al trabajador a las patas de su mesa de trabajo, sin concederse a veces la oportunidad tan siquiera de mirar otras ofertas de empleo, o ir a alguna entrevista para valorar opciones.

Esta disposición conformista y pasiva no es invisible a los ojos de la empresa, o de algunos jefes, quienes se aprovechan de esta incondicionalidad y sumisión del trabajador, para retrasar algunas revisiones salariales o ascensos, puesto que saben que no van a irse a ningún otro lado a buscar nuevas cláusulas que se ajusten a sus intereses.

A la larga este cuadro de dependencia laboral, temor a quedarse en paro, o desconfiar de que aparezca otra oferta, tiene cierta analogía con la dependencia emocional de quienes, por miedo a quedarse solos, mantienen la misma pareja durante años, a pesar de que no les llena ni cumple sus expectativas.

En este sentido, recomendamos que, antes de tomar una decisión, es importante valorar los siguientes aspectos:

Cuando no cambiar

  • Si estás pasando por algún tipo de crisis personal (divorcio, pérdida de un ser querido, dificultades legales, etc.) te resultará difícil y emocionalmente agotador pasar por la etapa de adaptación inherente a un nuevo trabajo y, a la vez, lidiar con tus problemas personales.
  • Si te acaban de dar un ascenso en la compañía donde trabajas en la actualidad significa que te han tomado en cuenta por su capacidad y habilidades y es probable que, en un futuro, te consideren para posiciones mejores.  No tendría, entonces, sentido cambiar de empleo.
  • Si la situación económica del país no es buena, cambiar de trabajo puede representar un gran riesgo, ya que si no te sientes bien en el nuevo puesto, será más difícil encontrar un tercero    Por ello, se recomienda no cambiar de trabajo en época  de recesión económica a menos que se tenga una razón muy poderosa para irse.
  • Si la nueva empresa está ofreciendo sueldo, posibilidades y condiciones de trabajo muy similares a lo que se tiene, entonces, en ese caso se estaría dando un paso lateral en vez de hacia adelante, y no merecía la pena renunciar al empleo actual y comenzar de nuevo en otro.  La única excepción seria que el puesto ofrecido estuviera en un campo (o compañía) donde siempre se has deseado trabajar.
  • Si la otra empresa ofrece un mejor sueldo, pero las condiciones de trabajo son peores o la empresa está en un giro que no te agrada, es mejor ganar un poquito menos y sentirse a gusto que ganar más y detestar el trabajo.

Cuando sí cambiar

Me gustaría puntualizar que antes de irte, es aconsejable ofrecer la formación adecuada a tu sucesor. Proporcionarle toda la información necesaria sobre tus responsabilidades y los proyectos que no has terminado para que pueda darle continuidad.  En caso que no hay reemplazante para cuando llegue tu último día, indicamos tu disponibilidad por teléfono durante una o dos semanas después de retirarte de la empresa. Lo ideal es dejar, siempre que se pueda, las puertas abiertas.

Detallo algunas de las razones más comunes para intentar, cuando menos, dar un giro a la vida laboral, que en ocasiones se concreta en empezar a informarse sobre propuestas de otras compañías:

  • Si existen cambios en la estructura organizacional donde se observe despidos masivos de personal.
  • Si la empresa está pasando por serios o graves problemas económicos y puede observarse en el horizonte un probable cierre o quiebra.
  • Sientes que no estás desarrollando todo tu potencial. Tal y como están planificados los objetivos y funciones de tu trabajo, no dispones del margen para sugerir, cambiar o desplegar verdaderamente tus conocimientos. Al final, estás haciendo sólo un 40% de todo lo que podrías hacer, por motivos ajenos a ti: la empresa da prioridad a otras competencias, hay compañeros que ya se encargan de eso, no existen los recursos o el escenario adecuado para valorar tus habilidades, etc. Trabajar por debajo de las capacidades de uno, suele provocar un sentimiento de pérdida de tiempo, de minusvalía y de falta de motivación.
  • Si el actual empleo no te deja avanzar hacia tus metas ni te ofrece perspectivas a corto, mediano o  largo plazo.
  • Si no has tenido un incremento en tu sueldo, algún incentivo laboral o motivacional que indiquen que eres valioso para tu compañía.
  • Si el trabajo no es lo que parecía y no hay retos. Cuando firmaste el contrato o hiciste la entrevista, te describieron unas condiciones, que no acabas de ver por ningún lado. Puede que el sueldo se haya convertido en un variable, tan utópico de alcanzar, que en vez de ser un incentivo, se ha transformado en un requisito estresante, que eclipsa al sueldo fijo. Puede que te garantizaran que se valoraría tu creatividad e iniciativa, y has terminado relegado a un quehacer mecanizado que no admite variación.
  • Si las expectativas sobre la tierra prometida, con las que te contrataron, no se ajustan al menos al 60- 70% de la realidad, ahora estás en tierra de nadie, un buen motivo para no descalzarte del todo, y estar preparado para salir de allí en cualquier momento.
  • Si te encuentras ejerciendo una posición durante años donde has realizado tareas que no te gustan, pero te han prometido que esa situación cambiará y pasa el tiempo y no lo ves.
  • Si vives para trabajar. Tus cometidos profesionales pueden realizarte completamente, y haber hallado el trabajo de tu vida, pero ¿a costa de qué?. Cuando el trabajar más de 10 horas se convierte en la norma, y el salir a la hora es la excepción, que se vive como un regalo de la compañía, existe un serio problema para compatibilizar la vida laboral con la personal.
  • Si observas que tus compañeros y jefes critican el trabajo realizado por ti cuando antes lo elogiaban y se muestran distantes, fríos y hasta algo groseros cuando antes eran amables y simpáticos es síntoma que tal vez desean prescindir de tus servicios.
  • Si tienes un pésimo jefe y además, hay mal ambiente laboral. Esta es la más común razón por la cual las personas dejan sus trabajos. Realmente la mayoría de personas preferimos y decidimos quedarnos en nuestros trabajos por la actitud de nuestros jefes hacia nosotros, por tanto si nos valoran y esta situación se agrava con un mal clima laboral, buscamos otras alternativas.
  • Si te sientes fustrado en el trabajo y te recomiendan el uso de antidepresivos. No deben dominarte estas situaciones, hay que trabajar con motivación y si bien hay un cierto stress, no hay que permitir grandes dosis del mismo que afecten a la salud.
  • Si sufres de acoso laboral o mobbing. Lo primero que hay que hacer es comunicarlo a la empresa (Recursos Humanos) y solicitar  la posibilidad de pedir un cambio de departamento, un traslado. Si no se acepta y persiste hay que denunciar esta situación, no pude quedar impune. Es una razón más que suficiente para que muevas tu currículum por otros círculos.

No obstante, no hace falta verse en una situación límite, como las referidas en último lugar, para saber que es mejor no acomodarse del todo, y tal y como invitaba la fábula del libro ¿Quién se ha llevado mi queso?, dejarse siempre las botas puestas, preparado activamente para cambiar.

No dejes que la vida decida por ti, cruzando los dedos para ver dónde la corriente quiere llevarte. Siempre será más sano mover ficha y errar, que no verse abocado a una situación de impotencia, en un trabajo que no llena, daña o va contra tu integridad y realización personal.

Pero como somos conscientes de que no siempre llueven ofertas a tu gusto e interés, al menos te proponemos que, si te has visto reflejado en algunas de las situaciones que hemos enumerado, comiences a buscar, a mandar CV, a explorar un nuevo mundo laboral.

Es importante saber en que momentos debemos buscar nuevas oportunidades, ese cambio que tanta falta nos hace para darle un giro positivo a nuestra vida. A veces las oportunidades favorecen a quienes las buscan.

Los directivos tienen que forzar la máquina para retener a sus mejores empleados en tiempos de crisis. Los empleados con más potencial son los que pueden ofrecer a las organizaciones alguna ventaja competitiva cuando la economía vive horas bajas. Por lo tanto los empresarios y directivos ya pueden ir pensando en como retener a sus buenos empleados porque, si no los cuidan, se van.

Fuente parcial: Buscarempleo.es

Montse García

Marketing y Comunicación integral

@modernmarketing

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